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Especial SALOU ÜBER ALLES vol. 4


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De txiki me encantaba el verano: vacaciones infinitas, largas sesiones de cuadernos Rubio y pasatiempos, helados y un mes en el pueblo de mi ama, donde el clima mediterráneo me permitía bañarme cada día hasta que se me arrugaban las yemas de los dedos. Me crié en Donosti y en las tardes veraniegas la galerna era la norma, así que poco sol veía hasta que tocaba bajar a Andalucía.

No sabéis la de veces que me ha tocado irme corriendo de la Concha o la Ondarreta por la aparición repentina de un temporal durante una tarde calurosa de verano (Fuente)

Ahora el verano lo sobrevivo. Viajo a lugares masificados, porque el capitalismo obliga a toda la clase trabajadora a coger vacaciones en las mismas fechas. Del mismo modo, los guiris secuestran la ciudad en la que vivo más que en otras épocas del año, y pasear por sus calles se hace insoportable. El calentamiento global me quita el sueño y los mosquitos dejan mi piel como un colador. Ay, los mosquitos. Definitivamente son lo que más odio de la época estival, palabro que por cierto tiene la misma etimología que mi nombre.

Culex pipiens es el mosquito trompetero o común. Su cuerpo es de un color gris amarronado (Fuente)

Los mosquitos, en concreto las hembras, no pican al azar. Ojalá lo hicieran, pero tienen preferencia por ciertas personas. Entre ellas YO. Soy un caramelito para esas dípteras. Un plato estrella Michelín. Una humana sabrosona. Se ha investigado mucho sobre las predilecciones de los mosquitos y de momento lo que sabemos con seguridad es que la emisión de ciertas sustancias químicas, como el CO2 y el ácido láctico, son un foco de atracción. Estas emisiones aumentan con el sudor y la temperatura corporal, y las bacterias que habitan en nuestra piel también pueden fomentarlas.

Un pobre chaval víctima de las culícidas vampiras (Fuente)

Los perfumes y cremas son otro imán para los mosquitos, así que, si eres un blanco fácil como yo, mejor usa solo protector solar y repelente. Ya olerás bien en invierno. El consumo de alcohol también aviva la emisión de sustancias atrayentes. Esas cañitas en la terracita son como una flecha sobre tu cabeza en la que pone “¡Pícame”! Por otro lado, se ha demostrado que las personas con grupo sanguíneo O reciben el doble de picaduras de mosquitos tigre (Aedes albopictus) que quienes tienen el grupo A o B. Tristemente, lo puedo corroborar.

Mosquito tigre con su característico patrón de rayas blancas sobre fondo negro pillada picando a una persona (Fuente)

¿Y por qué solo pican las hembras? ¿Acaso son un matriarcado? La cosa no va de feminismo, va de reproducción. Las mosquitas necesitan un gran aporte de proteínas para poner sus huevos y las sacan de nuestra sangre, que está repleta de ellas.

Balsa de huevos de mosquito del género Culex. Para que ellos vivan, yo tengo que sufrir (Fuente)

Antes de succionar el líquido rojo a través de su probóscide, la mosquita deja un regalito: un cóctel de sustancias compuesto por anticoagulantes y vasodilatadores que impide que el sistema de defensa del organismo bloquee la succión. Como son moléculas extrañas, nuestro cuerpo reacciona con la molesta picazón, que a veces puede acabar en una verdadera reacción alérgica. Pero claro, a las mosquitas no les interesa que nos enteremos de que nos están picando. Son muy sigilosas cuando se ponen en modo vampiras. ¿A que muchas veces no te sueles enterar de que te han picado hasta que tienes un habón como una catedral? Eso es porque las muy jodidas incluyen un poquito de anestésico en el cóctel ese que nos meten antes de succionarnos la sangre. ¿Cómo te quedas? It’s evolution, baby!

Olvidaos de tanto nombre y fijaos en la cabeza. Ahí está la probóscide, el arma del crimen (Fuente)

Más allá de mis problemas mundanos con los mosquitos, conocer en profundidad el mecanismo de su picadura puede ayudar a salvar muchas vidas. Porque parecerán muy chiquiticos e insignificantes, pero las enfermedades que transmiten estos insectos han causado ya más muertes humanas que todas las guerras de la historia. Y continúan matando a un millón de personas cada año. De momento en países que no importan a nadie, ya sabéis que en este mundo hay personas de primera y de segunda, sino mirad el genocidio palestino.

Si queréis contribuir al avance de la ciencia y ayudar a controlar enfermedades como el chikunguya, la malaria o la fiebre del Nilo Occidental, descargaos la App de Mosquito Alert y notificad mosquitos y picaduras (Fuente)

Pero esperad, esperad, que la crisis climática pondrá a nuestras latitudes en su lugar. Yo que vosotras me iría descargando la App de Mosquito Alert para notificar todo lo que veáis. Los mosquitos que transmiten enfermedades han llegado para quedarse, y en nuestras manos está tenerlos localizados. Y, sobre todo, localizadas.


Artículo publicado en El Lamonatorio para El Mono revista cultural (El Mono #139):

*Fuente de la foto de portada

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