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Especial INFIERNO


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«Ayer el diablo estuvo aquí, huele a azufre todavía». Esta frase la soltó ante la Asamblea General de la ONU en 2006 un señor que inventó las duchas de tres minutos para ahorrar agua. No se trata de Juanma Moreno Bonilla, excelso regidor de la Junta de Andalucía, sino de Hugo Chávez, el que fuera presidente de Venezuela entre 1998 y 2013. Estas palabras cargadas de mala baba hacían referencia a George W. Bush y asocian, como viene haciéndose desde la Edad Media, a Lucifer y su hogar con el elemento químico representado por la letra “S”.

El azufre es un elemento químico no metálico representado por la letra S y tiene un número atómico de 16. En la tabla periódica se sitúa debajo del oxígeno, O (Fuente)

La creencia popular de que el infierno hiede a azufre puede explicarse por la mención que se hace en el Apocalipsis a un “lago de fuego y azufre”. Según la Biblia, este es el lugar al que se lanzará al Diablo en el Juicio Final. Yo, atea y escéptica, creo más bien que esta relación arraigada en el imaginario popular se fraguó a causa del olor que desprenden los volcanes y las aguas termales.

Paisaje azufrado en Islandia. No tiene pinta de oler muy bien (Fuente)

De las entrañas de la Tierra aflora un hedor a huevos podridos que bien podría provenir de la morada de Satanás. Si queréis comprobarlo sin necesidad de arriesgar vuestras vidas acercándoos a un volcán activo, os propongo hacer una agradable excursioncilla a un lugar situado a media hora de Iruña. Se llama Tiermas y es un pueblo aragonés que se inundó tras la construcción del pantano de Yesa. Cuando el nivel del agua baja a finales de verano, las antiguas termas romanas emergen y podemos disfrutar de un baño relajante a 38ºC. Ahora, debido al cambio climático, seguramente las termas serán visibles en más épocas del año. Si vais a Tiermas no podréis evitar arrugar vuestra naricilla y fruncir el ceño, porque huele un poco a pedo. No es un tufillo insoportable, pero gustoso tampoco es. Este olor a podrido, que a veces también brota de vuestro recto acompañando a las ventosidades más fétidas, se debe al ácido sulfhídrico.

Gente disfrutando de las aguas sulfurosas de Tiermas (Fuente)

Si hablamos de compuestos azufrados no podemos dejar de mencionar el ácido sulfúrico, tristemente famoso por su naturaleza corrosiva. Yo sudaba cada vez que me tocaba manipularlo en el laboratorio. Para más inri contamina, pues es uno de los componentes de la lluvia ácida.

Esta chica tiene los folículos pilosos aplanados y bien de puentes disulfuro en el cabello (Fuente)

En estado sólido el azufre no huele y es un cristal amarillento la mar de bonito (mirad Yellowstone) e inofensivo. Pero cuando se junta con otros elementos a veces se vuelve pernicioso, ya sea por su pestilencia o por su peligrosidad.

Otra peculiaridad de este elemento químico de evocaciones demoníacas es que es clave para definir qué tipo de pelo tendrá una persona: liso, ondulado, rizado, ulótrico… El pelo está formado por fibras de queratina que se unen entre sí a través de puentes disulfuro, esto es, conexiones firmes entre dos átomos de azufre. En el pelo liso hay menos puentes disulfuro y se forman perpendiculares a las fibras de queratina, mientras que en el pelo rizado hay muchas más uniones azufre-azufre y los átomos no están en el mismo plano, obligando al pelo a retorcerse. El tipo de pelo viene determinado a su vez por la forma del folículo piloso: cuanto más aplanado, más puentes disulfuro y más rizo.

Si Bush se hubiera hecho la permanente antes de comparecer ante la ONU en 2006, el olor que mencionaba Chávez podría deberse a los puentes disulfuro del cabello del mandatario estadounidense. Sin embargo, por mucho que queramos la ciencia no puede excusar esta gracieta de Hugo. Me pregunto qué aroma envolvería a estos dos si se encontrasen en el más allá.

Artículo publicado en El Lamonatorio para El Mono revista cultural (El Mono #117). En la portada pone 116, pero no le hagáis ni caso…

*Fuente de la foto de portada

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