We livin’ this ‘til the day that we die
Survival of the fit, only the strong survive
La teoría de la evolución de Darwin en unos versos de rap. Poco sabía al soltar esas rimas Albert Johnson, más conocido como Prodigy en el mundillo de la música, que 22 años después su anemia falciforme no le permitiría hacerse viejo. Prodigy ha sido uno de los raperos más respetados del movimiento hip hop, formaba parte del mítico grupo noventero de Queens Mobb Deep, pero también era un mutante y aunque la causa de su muerte el día de ayer no está aún confirmada, todo apunta a complicaciones derivadas de su enfermedad sanguínea, ya que días antes se le había hospitalizado por una crisis.
La anemia falciforme es un trastorno hereditario que genera que los glóbulos rojos o eritrocitos, esas células que transportan oxígeno por todo nuestro cuerpo, sean «defectuosos». La culpa la tiene una mutación, es decir, un cambio – que no es positivo en este caso – en la secuencia de bases nitrogenadas en el ADN que codifica para la hemoglobina. Esta proteína de color rojo, tremendamente abundante en los eritrocitos, es la que «agarra» el oxígeno. Sin embargo, al verse mutada, su conformación espacial cambia por completo y ya no puede captar dicho gas. Así, el glóbulo rojo se atrofia debido a una serie de problemas derivados de este cambio en la proteína y presenta una forma de media luna, cuando en condiciones normales estas células tienen forma de rosquilla.

Como os podéis imaginar esta nueva forma conlleva una serie de infortunios para la salud del portador de la mutación: anemia, microinfartos, trombos, hemólisis (destrucción de los glóbulos) y, en definitiva, bastante dolor. La enfermedad se hereda de manera recesiva, es decir, para desarrollarla ambos progenitores tienen que ser portadores del gen. Si portas sólo uno de los genes defectuosos no tendrás anemia falciforme. Es una patología muy común en individuos de raza negra o con ascendencia africana y en EE. UU. afecta a 3 millones de personas y muchas de ellas lo desconocen.
Hoy por hoy no hay una cura para la anemia falciforme y muchos de los enfermos no superan los 40-50 años de vida. La terapia génica con células madre, sin embargo, es una de las candidatas a postularse como tratamiento efectivo en futuro. Una pena que no se haya investigado un poquito más antes de que este genio de las palabras nos dejase. Rest in Power, Albert.

*Imagen de portada: Pixnio.

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