Cuando empecé a ver Los Soprano no tenía ni idea de que ese padre de familia de New Jersey de origen italiano y mediana edad, que se emocionaba como un crío cuando una familia de patos ocupaba la piscina de su chalet, iba a resultar tremendo psicópata, machista, racista, embaucador, violento y narcisista.

Con todo, la anécdota de estas aves, y muchas otras que escribieron los creadores de la serie para este personaje, favorecieron que lo viéramos con mejores ojos, haciendo que, sin saber por qué, nos resultara adorable. Los buenos guionistas nos manipulan a su antojo.

Aunque soy bióloga —como Ana O… ¡No! ¡Basta!— no me especialicé en zoología, así que la ornitología no es precisamente mi fuerte, pero, tras echar un vistazo a las imágenes de la serie y a un par de webs, el pato que sale en pantalla tiene pinta de ser el ánade real o azulón (nombre científico: Anas platyrhynchos). Hago un llamado aquí a la gente experta en pajaricos: puedo estar completamente equivocada. Pero es que yo quería hablar en el artículo de Tony Soprano y el azulón, ¿vale? Si he metido la pata —jeje— iluminadme con vuestro conocimiento, que siempre me gusta saber más sobre estos dinosaurios modernos.

¿Por dónde iba? Ah, sí, el azulón. Justo el otro día vi una simpática pareja de azulones por el Paseo del Arga. Iban junticos, uno detrás de otro, nadando y sobrevolando el agua en busca de vete a saber qué —comida, supongo, therians no creo— evidenciando el dimorfismo sexual de la especie, es decir, las características físicas diferenciadas entre machos y hembras. Las crías y las hembras de azulón tienen un aspecto más bien soso, con plumas marrones y cremas, mientras que los machos en época reproductiva exhiben un plumaje verde brillante en la zona de la cabeza, marrón con tonos púrpura en el pecho, y grisáceo enel resto de su cuerpo.

Una vez pasada la temporada de cría, los machos pierden estos tonos intensos y pasan a lo que conocemos como plumaje de eclipse, asemejándose a las hembras. ¿Cómo los diferenciamos a simple vista entonces? Por el pico, que en machos es amarillo con la punta negra y en hembras anaranjado llegando incluso al marrón.

Llamándose vulgarmente azulones, cabría esperar que este color hiciera acto de presencia en su anatomía, ¿pero dónde demonios está el azul en estos patos? Pues se encuentra un pelín escondido. Estos ánades —tanto hembras como machos— tienen en la parte superior de sus alas los llamados espejuelos, una franja de color azul iridiscente que les sirve para identificar a los miembros de su especie durante el vuelo.

Por cierto, este año se cumple un cuarto de siglo de la publicación de un artículo que ganó el IgNobel —el Nobel de coña—, en el que se describió por primera vez la violación de un cadáver de azulón macho por parte de otro compañero de especie. El pato muerto falleció tras estrellarse contra la fachada del Museo de Ciencias Naturales de Rotterdam. Hay fotos de los hechos, que llegaron a durar 75 minutos…

Nunca sabremos si Tony Soprano habría sido capaz de mancillar un cadáver humano —o de pato—, pero, sinceramente, no sería de extrañar. Un sociópata ambicioso y victimista como él violaría un cadáver y luego se lo contaría a la Dra. Melfi llorando mientras le echa la culpa a su madre. No os fieis de un señor que fuma puros, come pasta fría y pone el poder por encima de la vida de su familia y sus mejores amigos.
Artículo publicado en El Lamonatorio para El Mono revista cultural (El Mono #147):

*Fuente de la foto de portada

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