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Especial LLUEVE

Después de haber vivido 10 años en Barcelona la lluvia de Pamplona apenas me molesta. Los veranos infernales, las imágenes desoladoras del pantano de Sau vacío y la atmósfera cargada de partículas en suspensión por falta de precipitaciones han hecho que me reconcilie con el clima que tanto odié durante mis tres primeras décadas de vida.

Pantano de Sau, comarca de Osona. Si se ve la iglesia, mal asunto (Fuente)

Debo confesar que después de este mes y medio de lluvia ininterrumpida comenzaba a estar un poco harta de la situación… Hasta que vi cómo salían cataratas de los enchufes de una casa en Grazalema. Ahí decidí dejar las quejas para otro ratico.

Barcelona en verano es insoportable (Fuente)

Da la impresión de que las DANAs y las grandes borrascas se han vuelto más recurrentes. Desde que iniciamos 2026, por la península han pasado ocho borrascas de alto impacto y en la cuenca mediterránea los suelos ya no pueden absorber más agua. Inundaciones, vientos huracanados, nevadas insólitas… ¡Pero si el efecto invernadero elevaba la temperatura de la Tierra y la iba a convertir en un secarral! ¿Es esto normal? Como diría Marvin Gaye: What’s going on?

Inundación de Catarroja (Valencia) a causa de una DANA en octubre de 2024 (Fuente)

Pese a que nuestra zona geográfica siempre ha sido una región de eventos meteorológicos extremos —sequías, gotas frías, temporales, olas de frío y calor— tenemos evidencia científica de que estos se han incrementado a causa del cambio climático. Lo dice el IPCC o Panel Intergubernamental del Cambio Climático, un grupo de personas expertas que analizan muchísimos datos y elaboran cada cierto tiempo sus famosos informes. Están disponibles en castellano y el lenguaje no es para nada técnico, así que podéis leerlos. Pero advierto: da bajona.

La Tierra se está calentando de más, aunque muchos se empeñen en decir que «en verano tiene que hacer calor 2» (Fuente)

La temperatura global del planeta no para de subir. Cada verano las olas de calor duran más y esto se traduce en más sequías e incendios. El aumento de temperaturas está modificando el patrón de lluvias debido a una acumulación energética en atmósfera y océanos. Para colmo, hay datos que demuestran que en el Mediterráneo los eventos extremos no solo son más frecuentes, sino más intensos. Ahora, cuando llueve de forma torrencial, la cantidad de agua que cae es mayor, y, por tanto, el fenómeno es mucho más destructivo. Resumiendo: hay más eventos extremos y más intensos, y según las predicciones solo puede ir a peor. GENIAL.

Refugiados climáticos. El siguiente podrías ser tú (Fuente)

Mientras tanto, debemos soportar que dibujos animados iletrados como José Mª Figaredo, sobrino de un señor que robó a manos llenas de las arcas públicas del Estado, predique en los medios el negacionismo del cambio climático día sí, día también. O que la peñita de AEMET —¡qué paciencia tenéis! —y tantos otros científicos del clima reciban continuamente cientos de mensajes de odio y amenazas. Su labor de predicción y vigilancia salva vidas y es clave para conocer en profundidad cómo está cambiando el clima por culpa del calentamiento global. ¿Qué debe tener en el cerebro alguien que insulta y amenaza a quienes le van a poner en alerta para que no le aplaste una palmera o un tejado, o le arrastre una ola gigante? Ánimo y mucha ciencia, compis. Como dice Jorge Carrión en su podcast Solaris: la estamos necesitando.


Artículo publicado en El Lamonatorio para El Mono revista cultural (El Mono #146):

*Fuente de la foto de portada

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