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Especial TOROS


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Acabo de leer que el toro de lidia es una suerte de guardián protector de la dehesa y por ende un valor esencial de la biodiversidad de la Península Ibérica. Un señor sospechoso de acudir regularmente a corridas de toros lo esgrimía como argumento en contra de la prohibición de la tauromaquia. Es curioso que a las personas que tienen este discurso de corte ecologista en realidad les importen tres pepinos la conservación de los ecosistemas.  

Siempre me ha parecido muy incongruente convertir en símbolo nacional a un animal que es brutalmente torturado, pero qué sabré yo (Fuente)

Desde el punto de vista de la zoología, el toro y la vaca (Bos taurus), macho y hembra de la misma especie, son mamíferos ungulados de la familia de los bóvidos, que también incluye a las ovejas o las cabras. Al ser un animal dotado de sistema nervioso central, es capaz, no os lo vais a creer, de sentir miedo, inquietud, ansiedad y dolor. Que el toro de lidia no sufre es una mentira como una catedral, Manolo. El astado sufre desde el mismo momento que es azuzado para subirse al camión que le llevará a la plaza. Su naturaleza herbívora le empuja a huir del peligro en vez de enfrentarlo, como huyen los herbívoros de sus depredadores en los ecosistemas naturales.

La vaca es la hembra del toro (Fuente)

El no poder hacerlo le genera estrés psicológico, afectando a su presión sanguínea y a su sistema digestivo, complejo y delicado como el de cualquier rumiante.Ya en la plaza, cuando se le atraviesa la piel y la musculatura con objetos punzantes, el toro, y es fuerte tener que explicar esto en 2024, siente dolor.

El sistema digestivo de los rumiantes es un pelín complejo, y por consiguiente, delicado. Aquí su estómago múltiple (Fuente)

Qué le vamos a hacer, señor Martínez de Irujo. La naturaleza le ha otorgado nociceptores, es decir, receptores del dolor, igual que a usted. Aunque el componente subjetivo del dolor es innegable, podemos averiguar su presencia e intensidad midiendo la concentración de ciertas moléculas relacionadas con el estrés y la ansiedad. En toros de lidia se han medido y adivinad qué se ha concluido.

Es que sin tauromaquia desaparecerán los toros y la dehesa”. ¿Y qué si es así? No son naturales, ambos han sido creados por el ser humano. El toro de lidia no existía en la naturaleza, como tampoco existían los perros, los gatos o las ovejas, por lo que su desaparición no puede dañar los ecosistemas. Y, de todos modos: ¿qué sentido tiene preservar una raza para poder torturarla? Menudos psicópatas estáis hechos. Además, la dehesa no depende solo de la cría de toros. También se emplea para criar otro tipo de ganado (cerdo ibérico, ovejas), como zona de caza y para explotar madera o corcho. La dehesa está en peligro por la sequía, el cambio climático, el exceso de laboreo y la falta de relevo generacional, pero hablar de esto no interesa tanto.

Gorrines en la dehesa sevillana (Fuente)

No hay tradición ni jolgorio en este planeta, ni siquiera los Sanfermines, que justifiquen la tortura sistemática de animales, y tampoco hay evidencia de que la desaparición de la tauromaquia perjudique al medio ambiente. Siempre que oigo a un ganadero explicar que se dedica a este oficio “por amor al toro”, me suena como cuando un maltratador le dice a la mujer a la que acaba de reventar a ostias que le pega porque la quiere.

¿Sanfermines sin tauromaquia? Sí, por supuesto y por favor (Fuente)

Así pues, propongo que sigamos el ejemplo de Colombia y prohibamos las corridas de toros, que dejemos de torturar animales para divertirnos. Bastante violencia y psicopatía hay en el planeta. Y ya que mencionamos la psicopatía, también propongo presionar a nuestros gobiernos para que dejen de hacerse los suecos ante el genocidio que está perpetrando en Gaza el estado de Israel.

Artículo publicado en El Lamonatorio para El Mono revista cultural (El Mono #127):

*Fuente de la foto de portada

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